Todavía recuerdo el momento en el que decidí estudiar odontología, qué gran acierto. El caso es que no recordaba si mis encías habían estado rosadas alguna vez, pero para mí era lo habitual. Lo que no sabía es que padecía una enfermedad periodontal, como el 75 % de la población. Probablemente, por la común acumulación de sarro. Ese tipo de detalles en los que no te fijas hasta que sabes cuáles podrían ser sus efectos. Seguro que también os ha pasado.

Por lo tanto, puedo afirmar que estudiar odontología me salvó la vida.

Problemas dentales derivados del sarro o la placa

Tanto el sarro como la placa dental, se componen de ciertas bacterias que pueden provocar que las encías se inflamen. A veces suelen sangrar, como en el caso de la gingivitis, pero no es más que un aviso de que algo no va bien. ¿Os imagináis lo que pasaría si la situación empeorara y las bacterias pasaran a la sangre? Podría provocarte inflamación en cualquier otra parte del cuerpo, una embolia o incluso una cardiopatía.

Un desastre total, pero no hay nada como estudiar odontología. Los estudios te permiten saber hasta qué punto nuestra higiene bucal nos expone a casi cualquier problema, incluso la muerte. Aunque por suerte para nosotros, cualquier problema que se trate a tiempo tiene solución. En este punto es donde intervienen nuestros conocimientos. Las limpiezas bucales o los empastes, en el caso de las caries, son reparaciones básicas que formarán parte de nuestros quehaceres habituales.

¿Qué cosas me han parecido más útiles?

Si tuviera que analizar mis primeros años de facultad, no hay nada como desmentir los mitos televisivos.

Seguro que sabes a qué me refiero, pero te pondré un ejemplo.  La eficacia de los cepillos eléctricos. Nos bombardean con marcas y testimonios de expertos para que compremos un producto que no necesitamos.

Una correcta higiene dental supone un cepillado habitual que vaya desde las encías hasta la corona de cada diente. De esta forma se evita que la suciedad penetre y provoque inflamación.

La eficacia de los cepillos eléctricos

Selección de cepillo

Todo el mundo sabe que los cepillos eléctricos funcionan en círculos. Con lo que no se puede evitar que parte de su rotación dirija los restos de comida hacia el interior de la encía.

Esos restos que se acumulan hacia la raíz del diente, son los que provocarán la placa (tras endurecerse) y una serie de problemas. Ahora bien, ¿entonces a favor o en contra?

Llegados a este punto te diría que en general, en contra. Pero según la técnica y según el tipo de cepillo, a favor para algunos casos.

Buscar el orígen de los problemas

Después, el poder asociar problemas vividos a cosas concretas; a una higiene deficiente, a una mala costumbre (como morderse las uñas) y otros comportamientos, cuyas consecuencias a veces desconocemos.

Por ejemplo, en mi caso apareció la sensibilidad en las encías. No fue más que otro factor más que venía avisándome de que algo no estaba bien en mi boca. No siempre podemos hacer asociaciones o relaciones tan directas. De hecho, a veces cuesta un poco más descubrir la raíz del problema.

Para mi, resulta muy atractiva la idea detectivesca de buscar el origen de un problema dental. Debo tener en cuenta los hábitos de mi paciente. Sus costumbres, su alimentación, fijarme en el desgaste y en lo que sus dientes me dicen de él.

Hasta la alineación de las piezas dentales podría ser importante, según el caso. Todo esto me seduce y estimula mi mente. Debo ofrecer la mejor solución posible y esta debe ser eficaz y eficiente para mi paciente.

En una ocasión, un compañero se dio un golpe fuerte en la boca y menos mal que estaba yo allí para recomendarle lo más conveniente. En urgencias se les pasó por alto un pequeño astillado en uno de sus dientes, además de una grieta que debía sellarse para evitar males mayores.

Seguro que sabrás que no todos los golpes tienen un efecto inmediato y que hay traumatismos que conviene revisar. Le insté a solicitar cita con su dentista y en unas semanas estaba todo solucionado, por suerte.

Lo mejor de la odontología

Esta es una de las cosas que más me gustan de estudiar odontología, que me aporta argumentos, datos, información y me permite valorar de forma crítica cada técnica y utensilio.

¿No te encanta a ti también?

Pocas cosas de nuestro cuerpo son tan importantes como la boca:

  • El olor.
  • Aspecto.
  • Color.
  • La disposición de nuestros dientes.

Un conjunto armónico de variables que pueden reforzar o hundir nuestra autoestima. Las sonrisas bonitas son uno de los gestos más agradables que cruzamos.

Poder intervenir directamente en esa parte tan importante de la anatomía de las personas es fantástico. Podemos ayudarles, sanarles, hacer que mejore su tipo de alimentación, solucionar un problema puntual o prevenir los futuros.

Seguro que sabes perfectamente de qué te hablo. En algún momento tomaste la misma decisión que yo. Quizás tu profesión aún no te ha salvado la vida, como a mí, pero sin duda te depara un buen futuro y todo suma.

Sentirte útil

No sé si a ti te pasa, pero yo me siento muy útil. De hecho, me siento tremendamente útil. Si lo pienso bien, mi abuelo lleva dentadura postiza, mi abuela solo parcial, mi madre tiene un implante, mi primo es bruxista y mi hermana ortodoncia.

¿Te ocurre lo mismo?

Podemos ayudar o intervenir a casi todos los que nos rodean y tarde o temprano nos necesitarán. Sin duda, estudiar odontología ha sido para mi la mejor opción posible y no dejo de reafirmarme.

Lo más divertido

No sé si habrás pensado ya en esto pero, cabe la posibilidad de que no todos tus pacientes estén encantados de verte. De hecho, podríamos considerar que para algunos somos los malos, los que pinchamos y hacemos daños.

Es como un puntito de maldad que equilibra la balanza, ya que para algunos seremos tan necesarios como incómodos. Aunque está en nuestra mano desmitificar viejas connotaciones negativas hacia la profesión.

Nada que no se pueda solucionar con voluntad y paciencia.

¿Y qué viene ahora?

Sin duda me planteo seguir más allá, especializarme, buscar un postgrado que se ajuste a mis intereses y me seduzca lo suficiente.

En un principio, estaba valorando el de ortodoncia. Es algo que me encanta: funcional, útil, mecánico y que puede emplearse en diferentes edades y circunstancias.

Me gusta que haya diferentes tipos y los avances en cuanto a materiales. De hecho, eso amplía aún más los usos y posibilidades. Podría ser una opción para mí sin duda.

avances en cuanto a materiales

Especialización

Por otro lado, me planteo la implantología: práctica, beneficiosa y cada vez más de moda.

Teniendo en cuenta otras técnicas que se usaban antaño para la sustitución de piezas, esta tecnología es increíble. Su durabilidad también la hace muy interesante para los pacientes. Si a eso le sumamos otras ventajas.

Como el que no pone en peligro las piezas colindantes, parece la solución del futuro y seguro que seguirá extendiéndose. Por eso también me gustaría conocer la metodología y saber más sobre la técnica.

También hay espacio para la creatividad

Si tienes un lado creativo también puedes plantearte la odontología estética, centrándote en las reparaciones y acabados. Cada boca es única y diferente, por lo que tu ingenio siempre tendrá que estar en activo y eso es interesante.

Sustituir unas piezas perdidas tras un traumatismo, mejorar una sonrisa que ha perdido su color o su tamaño… O por ejemplo, reparar unas encías que empiezan a retroceder o sustituir unos dientes que ya no son útiles. Los casos pueden ser muy variopintos y diversos ¿te gustaría?

Supongo que, si te pasa como a mí, debes estar indeciso en este punto, porque son varias las opciones por las que decantarse. Cada una de ellas presenta algún atractivo y eso las hace interesantes.

Esto merece una profunda reflexión previa pero bueno, siempre se puede optar por una especialidad ahora y dejar otra para más adelante.

¿Te planteas terminar tus días como docente?

Quizás el bagaje experiencial, los años de carrera y otras variables, nos deparen otros caminos en el futuro, pero tampoco hay que adelantar acontecimientos.

En conclusión

Una especialización debería ser el paso lógico, para seguir formándome en lo que me apasiona y no dejarme ningún escalón por subir.

Otra forma de profundizar aún más en este campo y en todas sus posibilidades, a la vez que amplío mis capacidades para resolver los problemas de mis pacientes.

No me imagino una forma mejor de convertirse en un profesional completo y por eso, después de estudiar odontología, escogeré un máster para alcanzar mis aspiraciones.

 Formarse en una especialización es un reto que no me quiero perder

Un profesional completo

Quedarse en dentista está bien, pero me parece una opción cómoda y sin complicaciones. Prefiero para mí un campo mucho más amplio y atractivo, un mayor abanico de opciones laborales. Sin duda, la ciencia todavía tiene mucho que ofrecernos y quizás estén por llegar opciones menos invasivas, más duraderas o con mejor estética. Formarse en una especialización es un reto que no me quiero perder y quizás tú tampoco. Infórmate sobre las opciones a tu alcance y busca para ti la calidad educativa.

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