De la facultad de odontologia salen expertos en el cuidado y tratamiento de las enfermedades dentales. Pese a ello, nadie les prepara para lo que van a encontrar realmente en la consulta.

Casos reales en consultas tras dejar la facultad de odontologia

Empezamos con un toque de humor, aquí llega una recopilación de situaciones inverosímiles sufridas por los dentistas.

En una revisión rutinaria, un muchacho con buen aspecto abrió la boca para ser explorado. Tal era la capa de sarro que apenas se le veían los dientes. La odontóloga le aconsejó una limpieza en profundidad y un tratamiento periodontal para sanear sus encías. Sorprendentemente, el paciente respondió que era una “capa protectora” y que llevaba años sin lavarse los dientes para conservarla.

Sarro dental

Otro paciente, afirmaba con rotundidad que su halitosis se debía a la escasa y poco satisfactoria vida sexual que compartía con su pareja. Increíble.

Aquejado por un fuerte dolor de muelas, un paciente acudió al dentista desesperado. Había probado a colocar en la zona una aspirina, echarle vodka por encima y enjuagarla después con gasolina. Este es el peligro de hacer caso a los remedios caseros sacados de Internet.

El caso más gracioso es, sin duda, el de una muchacha que acudió sigilosa al dentista e, inclinándose sobre él, le pidió lo siguiente:

“Doctor, quíteme todas las muelas. En ellas tengo un microchip porque me espía la CIA.”

Mitos y leyendas

En nuestra profesión existen muchas falsas creencias profundamente arraigadas en el ideario popular. Aún hay gran falta de información y de educación en salud bucodental más allá del cepillado tradicional. Mediante información y estudio, esto se podrá erradicar.

1. El embarazo debilita los dientes de la mujer

Como si fuera poco aguantar los cambios físicos durante el embarazo, dolores, incomodidad y gases inoportunos…

Es falso, evidentemente. La naturaleza es sabia y ha dotado a la mujer de un depósito de calcio. Esta previsión hace posible la formación del feto sin el menoscabo dental de la madre. Durante la gestación, el problema más común es la gingivitis gestacional, por el desorden hormonal evidente.

La causa es muy curiosa. Muchas personas sienten náuseas con el cepillado y las mujeres embarazadas a veces lo evitan. Esto provoca la acumulación de sarro y da lugar a la dolencia.

2. La ortodoncia no es eficaz más allá de la adolescencia

No es cierto. Dependiendo del estado del paciente, la edad no supone un límite. Sí es cierto que los pacientes jóvenes obtienen resultados más rápidamente.

Lo verdaderamente importante es contar con la ayuda de un odontólogo de calidad.

3. Las muelas del juicio son inútiles

Asombrosamente cierto. Miles de años atrás, el ser humano necesitaba de todas sus piezas dentales para sobrevivir. Debía masticar raíces, carnes duras y productos desecados. Esto provocaba un desgaste considerable en sus dientes y, por ello, cuantos más, mejor.

El sedentarismo, los avances técnicos y los cambios evolutivos de la raza cambiaron esto. La mandíbula dejó de ser tan prominente, impidiendo que las últimas muelas emergieran. Por eso, hoy día, dan más problemas que soluciones.

Muelas del juicio

4. Las muelas del juicio deben ser extraídas

Tampoco hay que ser tan drásticos. Su extracción está indicada solo en caso de que causen dolor o infección. Hay personas que nunca desarrollan estas muelas o que tienen suficiente espacio maxilar para su aparición. En estos casos no tiene sentido someter al paciente a una intervención que en realidad no necesita. Y es que, como puede leerse en el Quijote: “La boca sin muelas es como molino sin piedra”Más razón no podía tener Cervantes al escribirlo.

5. El enjuague bucal sustituye un cepillado

No hace falta tener un master en ortodoncia para saber que esto es rotundamente falso. Aunque tenerlo siempre es una garantía de éxito profesional. Los elixires para enjuagues bucales son un fantástico complemento, pero no pueden reemplazar al cepillado.

6. Cepillar los dientes por la mañana es mejor que por la noche

Otro error común. Todos los cepillados son importantes, pero el imprescindible es precisamente el de la noche. Al dormir se produce menos saliva y hay menor movimiento lingual.

Esto favorece el crecimiento de las bacterias que causan placa y caries. Al cepillar los dientes antes de dormir, se previene este problema.

7. El chicle puede provocar daño dental

Esto es cierto. Mascar chicle ocasionalmente no es dañino, pero tenerlo constantemente en la boca sí puede serlo. Produce estrés mandibular por el hecho de obligar a masticar prolongadamente. Si contiene azúcar, además puede favorecer la aparición de caries.

No deja de resultar curioso esto último porque ¿quién no ha mascado alguna vez un chicle después de comer fuera de casa? Quizás para calmar la conciencia o pensando que realmente equivale a un cepillado. El caso es que no. Un chicle no sustituye la higiene bucal. Sirve de ayuda en momentos de apuro, pero el cepillado es imprescindible.

8. Fumar daña los dientes

No solo afecta a los pulmones. El tabaquismo es una enfermedad que afecta también a la piel, al cabello, al hígado y a los dientes. En concreto acarrea una disminución inmunológica bucal. En consecuencia, el ciclo bacteriano se fortalece y provoca enfermedades dentales. Por la parte estética también provoca problemas al teñir los dientes de un desagradable color grisáceo.

Fumar daña los dientes

Sin embargo, llama la atención que el sangrado de las encías sea menos frecuente en los fumadores. Como contrapartida, está demostrado que los fumadores tienen el triple de riesgo de sufrir enfermedades en las encías. Su virulencia puede deberse al que el principal síntoma de enfermedad, el sangrado, quede enmascarado.

9. La falta de calcio conlleva la pérdida de dientes

¿Quién no se ha llevado un rapapolvo de su madre por comerse los cereales y dejar la leche? Las madres de todas las épocas han insistido a sus hijos para que tomen calcio de diferentes alimentos.

Pues bien, no era necesario. La única manera de perder piezas dentales es por enfermedades de las encías, o por la inevitable vejez.

Mitos sobre las encías

Estadísticamente, 8 de cada 10 adultos sufren problemas en las encías. Por ello cada vez hay más especialistas en las enfermedades de las encías. Para luchar contra la desinformación, la Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración  ha presentado la campaña ‘Cuida tus Encías’.

1. Es normal que sangren

No, no lo es. El sangrado es un aviso del cuerpo para alertar de que algo no va bien. Indica inflamación y posible enfermedad. El problema radica es que al ser tan frecuente se ha llegado a normalizar este sangrado.

No hay que olvidar que las enfermedades de las encías afectan a un 80% de la población y que son la causa de las pérdidas dentales a partir de los cuarenta años.

En el caso de la pérdida de dientes, se puede recurrir a un especialista con formación en implantologia. Gracias a los avances en este campo se puede recobrar una dentadura que se creía perdida. Y es que, como dice la célebre frase de Ramón y Cajal: 

“A los amigos, como a los dientes, los vamos perdiendo con los años, no siempre sin dolor”.

2. Sin dolor no hay problema

Falso. Una enfermedad puede ser silenciosa, como es el caso de la piorrea. En sus estadios iniciales no causa dolor, por lo que no se detecta hasta que es demasiado tarde.

De hecho, esta enfermedad está asociada con patologías cardiovasculares, diabetes e incluso el cáncer.

3. El blanqueamiento y la limpieza desgastan los dientes

Partiendo de la base de que el esmalte dental es la parte más dura y resistente del organismo… ¿Cómo va a ser cierto? Los tratamientos de mantenimiento son indispensables para una buena salud bucodental. La limpieza elimina el sarro que se acumula en lugares de difícil acceso para el cepillo normal.

Esta limpieza ha de ser periódica, pero en ningún caso sustituye a la limpieza diaria, como tanta gente afirma.

Del mismo modo, el blanqueamiento tampoco es agresivo para los dientes si se realiza por un profesional cualificado. La sensibilidad dental posterior es normal y desaparece al final del tratamiento.

4.  A más espuma, mejor es la limpieza

No hace falta parecer un perro rabioso en el espejo para asegurar una correcta limpieza de los dientes. La eficacia de la limpieza está en la pericia con la que se utilice el cepillo.

Que por cierto, es cierto que a mayor dureza de las cerdas, más eficiente es. Usándolo con cuidado no debe dañar el esmalte ni las encías.

5. Si el colutorio pica, es bueno.

Para mantener una buena salud no hay que sufrir. En este caso, un enjuague bucal con demasiado alcohol no tiene por qué ser mejor que uno con menos.

Puede provocar sequedad en el interior de la boca, siendo la saliva un protector bacteriano.

6. La halitosis es causada por problemas digestivos

De nuevo es una falsa creencia. En casi el 90% de los casos de halitosis, el origen está en la cavidad oral. Proviene de las bacterias anaerobias encargadas de degradar los alimentos que quedan entre los dientes al masticar. El cuerpo humano es una máquina perfecta, lo que no significa que huela necesariamente bien.

Manteniendo una correcta higiene diaria de cepillado tras cada comida, la halitosis no tiene por qué producirse.

Conclusión

Dan ganas de hacer un master en implantologia solo por la curiosidad de seguir recopilando anécdotas como estas. Para más información sobre máster y postgrados:

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