¿Alguna vez has pensando en qué ocurriría en el mundo si no existiese la implantología? 

Vamos a detenernos y mirar hacia atrás. Hagamos un repaso a nuestra historia.

Así podremos ver los daños físicos y psíquicos que hoy sufriríamos si no hubiese avanzado la odontología.

Pero lo ha hecho, lo que ha permitido solucionar los problemas bucodentales sin sufrimiento para el paciente actual.

 

Problemas históricos que hoy tienen solución

“No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es como ser incesantemente niños”.

Sabio Cicerón. 106 a. C – 43 a. C.

Vamos a ver algunos ejemplos que hoy tienen solución gracias a la implantología.

 

Ya dijo Cicerón que:

“No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es como ser incesantemente niños”.

Por eso, mirar atrás nos permitirá entender los beneficios que aporta la implantología hoy.

 

Absceso dental en Egipto

La paleopatología es la ciencia histórica dedicada a estudiar las enfermedades del pasado hasta los avances técnicos actuales.

Eso permite a los investigadores decir que las enfermedades más comunes fueron la:

  • Viruela.
  • Poliomielitis.
  • Neumonía.
  • Otras de origen parasitario.

 

Pero, cuando esos estudios se han centrado en la dentadura de las momias egipcias, se descubrió que presentaban problemas.

Se pudieron datar pequeñas cavidades que terminaron produciendo abscesos: acumulación de pus intraósea por infección bacteriana. Por ejemplo, las momias de Rameses II y sus súbditos muestran abscesos.

dentadura de momia egipcia

En el Antiguo Egipto podías, literalmente, morir de dolor si sufrías una infección en la boca.

Y solo quedaba una opción: cirugía. Para acabar con el problema, realizaban un agujero en la encía por el que trataban de drenar el pus.

O, simplemente, extraían la pieza afectada. Sin embargo, en el siglo XXI, acabar con los abscesos es relativamente sencillo e indoloro.

 

Prótesis etruscas

Los primeros implantes dentales de los que tenemos constancia fueron realizados por los etruscos.

Este pueblo, precursor del Imperio Romano, habitó Italia en el siglo IV a. C. y mostraban un avanzado uso del metal.

Además, destacaban por la artesanía cerámica.

Tanto así que aplicaron técnicas para realizar prótesis dentales y ser considerados padres de la prostodoncia dental.

 

¿Cómo lo hacían? Utilizaban tiras de oro blando muy puro y con ellas rodeaban los dientes sanos.

Creaban así una sujeción para colocar dientes artificiales en los huecos que deseaban cubrir.

Y, finalmente, los soldaban. También se utilizaban dientes naturales que, cuando eran humanos, se recortaban por el cuello y se ajustaban con remaches.

Prostodoncia dental etrusca

Pero no siempre se encontraban dientes humanos, por lo que lo más común era utilizar dientes de animales jóvenes.

Normalmente, vacas y bueyes a los que se les extraía en época muy temprana, ya que no mostraban signos de desgastes.

¿El resultado? Puedes verlo por ti mismo en el Museo de la Asistencia Pública de París.

 

Santa Apolonia, patrona de los Odontólogos

Aunque pueda resultar extraño que hagamos referencia a la patrona de los odontólogos. Lo hacemos por las causas que llevaron a su canonización.

Y que luego motivaron su nombramiento como protectora de los dentistas, esos que, por cierto, la martirizaron.

 

Apolonia vivió en época del Imperio Romano.

Como muchas mujeres de su tiempo, abrazó pronto el cristianismo y comenzó a difundir la nueva religión entre los paganos.

Finalmente, durante las persecuciones contra los cristianos, fue apresada y se le animó a renegar de su fe.

Para conseguir su objetivo, la amenazaron con ser quemada en la hoguera.

 

Ella, mujer anciana ya, se negó y luchó contra los soldados que la habían apresado.

Uno de ellos la golpeó con tanta fuerza en la cara que perdió varios dientes.

Pero, aún así, se mantuvo firme y fue conducida al martirio.

Al ver la cara ensangrentada y las muecas de dolor de Apolonia, sus verdugos decidieron arrancarle uno a uno los dientes que le quedaban esperando que así se derrumbase.

Santa Apolonia

Santa Apolonia, pintura del 1670

¿Cuánto dolor le provocarían con esas extracciones que ha quedado para el recuerdo?

Quizá, si el martirio hubiera sido realizado por odontólogos el daño hubiera sido menor. 

Aunque, al fin y al cabo, estaba siendo torturada y ninguna buena praxis dental la habría salvado del dolor.

Hoy, sin embargo, la extracción de una muela es más una molestia que un martirio.

 

Decoración dental maya

La sociedad siempre le ha dado importancia al aspecto de la boca

Por ejemplo, en ciertas culturas, también actuales, existe la moda de decorarse los dientes con piedras preciosas.

Práctica que era común en el Imperio Maya.

Allí, según los estudios antropológicos, la decoración dental estaba extendida por casi toda la población.

Dato que contrasta con las infecciones y problemas dentales que se han podido demostrar en el estudio de los restos encontrados.

Palenque - Maske des Pakal

By Wolfgang Sauber (Own work) [GFDL or CC BY-SA 3.0], via Wikimedia Commons

Aunque no hay datos, por el uso de estas decoraciones en casi toda la comunidad maya, parece que era un rito de obligado cumplimiento.

Quizá vinculado a algún culto religioso o una tradición ancestral.

Lo que sí es seguro es que el proceso debía ser muy doloroso.

Dientes mayas perforadas

Fuente: http://publirutagt.com/blog/viaje-eterno-lo-mayas/

El proceso para decorar el diente comenzaba con la perforación del mismo.

Esta se hacía con un taladro manual que se aplicaba sobre el diente hasta que se lograba el orificio deseado.

A continuación, se situaba una piedra preciosa y se fijaba al hueco con productos naturales.

Esta técnica, muy avanzada para su época, requería de gran pulso y precisión por parte del “dentista”.

De otra forma, el diente podría romperse o dañarse el nervio.

 

En la actualidad, esta práctica sigue desarrollándose.

Pero hoy contamos con herramientas especializadas, anestésicos y material protésico que permite disminuir el dolor.

Además, el riesgo de causar daños y el riesgo de infecciones posteriores es casi inexistente.

 

La dentadura postiza

Hasta 1774 la existencia de dentaduras postizas realizadas con porcelana y adaptadas a cada boca era, simplemente, un sueño.

Pero ese año, algo cambió y no lo hizo de la mano de un dentista, sino del químico francés Duchateau.

Vivía cerca de París y usaba una dentadura hecha con el marfil sacado de los colmillos de un hipopótamo.

Eso provocaba dos problemas.

El primero que no lograba fijarla por lo que, cada vez que comía se le movía y le hacía daños y hasta heridas en la boca.

El segundo problema era más desagradable que doloroso: la dentadura olía mal.

Dentadura postiza Alexis Duchateau

Fuente: https://janeaustensworld.wordpress.com/2013/01/30/false-teeth-in-the-18th-century/

Como químico, sabía que el olor podía camuflarse utilizando ciertas sustancias que, meticulosamente, preparaba.

Pero eso conllevaba que, con cada bocado dado, la comida supiese a medicamento y no a lo que debía saber.

Así que en 1774 solicitó a la fábrica de monsieur Guerhard, en París, los medios necesarios para desarrollar una idea que pensó genial: sustituir sus dientes de marfil por una dentadura de porcelana.

 

Su primer intento falló ya que al cocer la porcelana quedó muy pequeña para su boca; el segundo no consiguió mejor resultado.

Y cuando por fin consiguió el resultado buscado se encontró con nuevos problemas. La dentadura postiza no mostraba similitudes con la real ni en color, ni en forma.

Se veía realmente artificial y los esfuerzos de Duchateau se encaminaron a dotarla de esas características, usando, además, productos que no dañasen su salud.

Cuando finalmente consiguió el tono, color y figura deseada, volvió a resultarle inservible.

 

Se apoyó entonces en un dentista francés y, por fin, logró reproducir una dentadura casi perfecta.

¿El problema?

Era realmente costoso en tiempo y dinero, por lo que solo los más pudientes de la sociedad parisina podrían permitírselo. Pero ni estos estuvieron interesados por el invento.

 

Hubo que esperar hasta el siglo XIX para que un dentista italiano diese con un nuevo avance en las prótesis.

Giuseppangelo Fonzi, formado entre París y la corte española de Fernando VII.

Y se había hecho famoso tras extraer, casi sin dolor, un diente al monarca español.

A su vuelta a Milán comenzó un periplo por las cortes europeas que le proporcionaron dinero y conocimientos para desarrollar nuevas técnicas odontológicas.

Giuseppangelo Fonzi

Inventor de los dientes de porcelana. Dentista de la Casa Real española. Del libro “Life and works of Giuseppangelo Fonzi.” Fuente: Javier Sanz Serrulla

Tras descubrir en París el invento de Duchateau, trató de ponerlo en práctica aplicando un invento propio: los dientes terrometálicos, que seguían la misma idea que los de porcelana, pero se podían realizar uno a uno.

Pero aprovechó los tintes creados por el químico para dotarlos de naturalidad.

Finalmente, logró que Academia Nacional de Medicina de París certificase su invento.

Al que unió una mejora en la forma de conseguir los moldes de la dentadura, mediante el uso de escayola.

 

La evolución de esta práctica dental

Oscar Wilde decía que:

“El único deber que tenemos con la historia es rescribirla”.

Parafraseándolo habría que decir que el único deber que tenemos con la odontología es mejorarla.

A lo largo de los siglos, los dientes han producido lesiones, infecciones, daños psicológicos y, a veces, rechazo de uno mismo.

Escayola implante dental

Perder los dientes, siglos atrás, conllevaba perder una parte importante de la vida. Incluso podía producir la muerte, por la imposibilidad de ingerir alimentos o por infecciones.

Si echamos la vista atrás, vemos cómo los problemas siguen siendo similares:

  • Las enfermedades egipcias.
  • Los puentes etruscos.
  • Las dentaduras postizas (con cierto grado de interés estético)
  • La extracción de las muelas

Cada uno eran problemas de muy difícil solución.

 

La odontología ha avanzado con el tiempo, se han desarrollado técnicas nuevas, lo que unido a la posibilidad de realizar un curso de implantologia ha permitido acabar con muchos problemas.

Por eso, si nos preguntáramos hoy cómo sería la vida sin implantología, la respuesta sería “sumamente dolorosa”.

La historia nos ofrece ejemplos de que cómo sería nuestra vida sin el desarrollo odontológico. Ven, te invitamos a conocerla con nosotros a través de una formación académica.

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